Tarta ‘tatín’ de tomate caramelizado

Tarta ‘tatín’ de tomate caramelizado

Tarta ‘tatín’ de tomate caramelizado 1300 867 Sharon Minkoff

Esta tarta ‘tatín’ de tomate caramelizado no solo está deliciosa, sino que además tiene un acabado impresionante. Está hecha completamente con ingredientes locales de temporada, y destila maravillosos sabores del cálido Mediterráneo.

La tarta ‘tatin’ es una tarta hecha ‘al revés’, normalmente asociada a las manzanas. Esta es una versión salada muy sabrosa. No es difícil de hacer, pero te requerirá un poco de concentración, especialmente la primera vez que la prepares. La clave está en retirar el líquido sobrante de los tomates, para que cuando la voltees no quede empapada. Te sugerimos que uses tomates cherry o tomates pera, ya que son más densos. Los cherry son más bonitos, especialmente si los consigues de diferentes colores.

Ingredientes para 4 personas

Preparación

Precalienta el horno a 225 grados. Despliega la lamina de hojaldre y córtala en un círculo de unos 25 centímetros de diámetro. Cúbrela y mantenla fría en la nevera hasta que vayas a usarla.

A continuación calienta algo de aceite de oliva en una sartén y cocina las cebollas a fuego bajo hasta que quedan caramelizadas. Te llevará en torno a los 15 o 20 minutos.

Mientras se están cocinando las cebollas, pon a calentar una sartén de unos 25 centímetros de diámetro que luego se pueda meter en el horno (yo suelo utilizar una Le Creuset esmaltada). Añade algo de aceite de oliva y coloca los tomates con la parte plana hacia abajo en una sola capa, apretándolos lo máximo que te sea posible, porque encogerán cuando se cocinen. Añade las láminas de ajo, sazónalo y cocínalo suavemente. En este punto tendrás que estar observando el proceso de cerca. La idea es cocinarlo lo suficiente como para eliminar el exceso de líquido, pero que no quede seco ni que se pierda el líquido de la sarten. Puedes ‘ayudar’ al proceso presionando suavemente con el dorso de una cuchara de madera.

Retira las cebollas del calor y resérvalas.

Cuando notes que los tomates y el ajo están listos, sácalos con cuidado, con la ayuda de una espumadera y colócalos en un plato aparte, dejando algo del jugo en la sartén. Añádele el azúcar y el vinagre y remuévelo a fuego medio para que se caramelice. Añade una gota de agua si consideras que tienes que ‘aligerar’ la salsa. Apaga el fuego y coloca todos los tomates bocarriba con el ajo. Esparce encima las aceitunas, y extiende la cebolla caramelizada. Muele por encima algo de pimiento negra fresca y comprueba si está bien condimentado. Debe quedar sabroso.

Saca el hojaldre del frigorífico, y coloca sobre él los tomates y extiéndelos alrededor del borde slo más equilibradamente que te sea posible. Haz algunos pequeños agujeros con un tenedor, para dejar escapar el vapor cuando se esté horneando (este es un detalle importante), y coloca la sartén dentro del horno.

Una vez que el hojaldre haya subido y esté dorado (para lo que tendrán que pasar unos 25 minutos), sácalo y deja que se enfríe durante un par de minutos. Coge una cuchara plana de madera o un cuchillo de cocina y recorre con cuidado el contorno de la tarta para despegarla de la sartén. Coloca un plato grande encima, y gírala. Es posible que tengas que recomponer la tarta un poco cuando la gires, ¡pero esperamos que no sea mucho!

Sírvela lo más rápidamente posible tal como la vuelvas. En ese momento el hojaldre habrá absorbido los jugos y sabra delicioso, pero si lo dejas reposar durante demasiado tiempo perderá su textura ligera y crujente.

El resultado es precioso tanto para verla como para comérsela…
¡Prueba ahora a hacerla tú!!

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